¡Para que la rueda siga girando!

MEJOR PELÍCULA IBEROAMERICANA / El clan (Argentina)

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Esther García y Axel Kuschevatzky recogieron el Goya de El Clan. Foto: ©José Haro

Por Pablo Trapero, director y guionista de El Clan

Horas antes de la gala de los Goya, fui padre por segunda vez, un acontecimiento que me tuvo felizmente fuera del mundo, así que cuando encendí el móvil, descubrí con mucha alegría como se mezclaban los saludos por el nacimiento de la beba con las felicitaciones porque El clan había ganado como mejor película iberoamericana. Que coincidiera con el nacimiento de nuestra esperada Lucero, ¡hace realmente difícil poner en palabras como me sentí en esas horas!

Quiero compartir en este texto aquello que hubiera dicho en el escenario esa noche, agradecer y compartir este Goya con mucha gente, con mi hija recién llegada, mi hijo Mateo de 14 años y mi mujer Martina, quienes me acompañan mucho y siempre, haciendo posible vivir el sueño de hacer películas; mis actores, que hicieron un gran trabajo, particularmente Guillermo y Peter; todo el equipo, todos se comprometieron mucho; mis productores, que confiaron en una historia que en el papel no era fácil pero que igual se animaron y se jugaron; y, por supuesto, a la Academia (¡Qué lindo recibir el reconocimiento de los colegas!).

Todo lo vivido con El clan fue y es muy emocionante. En Argentina no solo ha sido un éxito comercial contundente (superó los dos millones seiscientos mil espectadores), sino que generó debate y reflexión, se volvió un acontecimiento que salió rápidamente de las salas junto a la gente. Esto me llena de orgullo y entusiasmo.
La intimidad que establece una persona con una película, es una de las (tantas) cosas que me incentivó a ser realizador, este vínculo (y lo que nace de él) es apasionante. La vida de una película verdaderamente empieza allí. Las emociones, reflexiones y sensaciones que ahí nacen, son impredecibles y fascinantes, y únicas entre la película y cada uno de sus espectadores. Esto que viví y aprendí como espectador, es lo que intento hacer como realizador, darle a quien nos regala un par de horas de su vida viendo nuestras historias, la posibilidad de llevarse algo a casa al salir de la sala. Muchas películas me ayudaron a reflexionar, a aprender sobre cosas de mi vida, de mi entorno o de mi época y me alegra como realizador, colaborar a que la rueda siga girando. Como ejemplo: Leonera (2008) o Carancho (2010) ayudaron a que se sancionaran leyes en Argentina, relacionadas con los temas que plantea cada película, pero fue la gente, al salir del cine movilizada, la que lo hizo posible.

Creo que El clan conectó con el público tan fuertemente porque, antes que de la historia criminal o del contexto de época en Argentina, habla principalmente del vínculo entre un padre y su hijo. No importa en qué idioma o en qué país se presente la película, el público sale emocionado por la relación intensa, extraña y loca de Arquímedes y su hijo Alejandro. Quizás esto haya permitido que una historia tan local y tan intrincada en nuestro doloroso pasado, se haya vuelto universal y cercana para públicos diversos.

Ah, y una cosa mas, este Goya tiene un sabor especial, porque El clan ensaya un silencioso homenaje al gran Luis Buñuel, a su humor absurdo y surreal, a su compromiso y desenfreno, y recibir este premio en su tierra, me deja sin más palabras.

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