Vestir un 30 aniversario

marzo 8, 2016 30 Edición ·
Figurines de Pepe Reyes para el número musical 'Hoy es el día de los enamorados'

Figurines de Pepe Reyes para el número musical ‘Hoy es el día de los enamorados’

Por Pepe Reyes, estilista

Cuando me llamó Tatiana Hernández, compañera, amiga y encargada del estilismo de la edición anterior, comentándome que me llamarían de la Academia de Cine para ofrecerme el estilismo de la reciente gala de los premios Goya, nunca imaginé la carrera a contrarreloj en que se convertirían estos dos últimos meses de mi vida.

Lo que al principio parecía de lo más llevadero, con la promo de Dani Rovira para TVE, se convirtió en un verdadero tour de force, una vez se supo la lista de nominados y probable lista de entregadores. Aquí empezó la verdadera fiesta para mí y para mi equipo. Eran varios retos los que teníamos que superar. El primero: montar el showroom en la Academia con más de 80 marcas y firmas distintas, tanto de diseñadores clásicos como de nuevos creadores, muchos de los cuales cedieron sus colecciones y tantos otros se ofrecieron a hacer diseños exclusivos para nuestros actores. Nuestra segunda tarea era también ir teniendo a punto todas las necesidades que por guión habría que diseñar para esa emisión en directo del 6 de febrero.

Con Juan Luis Iborra, director de la gala, es siempre una maravilla trabajar, y después de las pautas que marcó por la música y el decorado, me dio plena libertad para crear el vestuario del arranque de la que iba a ser la trigésima fiesta del cine español. A partir de ahí no hubo tiempo para dudas. El color del 30 aniversario, el rojo, sería el tono predominante que acompañaría a todas nuestras actrices mientras cantaban ‘El día de los enamorados’. Vestidos, que una vez conseguido el color del logotipo, se diseñaron y confeccionaron en el taller de Rita Glyndawood, gran maestra de la aguja en todo lo que concierne a la moda de los años cincuenta. Fue complicado hacer un diseño exclusivo y personalizado para cada una de nuestras siete chicas, ya que contábamos con la posibilidad de que los nombres de las intérpretes cambiaran a lo largo de esa corta preparación por motivos de agenda. Readaptar a otras medidas vestidos ya hechos, y pintados exquisitamente a mano por Juan Pablo Heredia, fue el mayor de los retos. El tiempo a veces jugó en nuestra contra, pues el motivo de flor que adornaría el último de los vestidos confeccionados se pintaba la noche antes del evento.

Para el cuerpo de baile me decidí por el binomio del blanco y negro, con unos lunares especiales para las faldas, que al no encontrarse en el mercado el tamaño que queríamos, encargamos estampar expresamente en Barcelona. En el caso de Bibiana Fernández y Manuel Bandera, que cantaron a dúo ‘Las cosas del querer’, tenía claro que necesitaba algo especial. Por ello, la elección fue una espectacular bata de cola bordada de Swarovski hasta el último volante por Vicky Martín Berrocal, para que Bibiana luciera como una diosa. Quise, asimismo, evitar el que podría haber resultado obvio traje corto para Manuel Bandera y aposté por vestirlo con un esmoquin blanco de galán de los cincuenta, de la firma Sagaz.

Fueron tantos los diseñadores que se ofrecieron para vestir a medida a nuestro paciente presentador, que hubo que hacer una selección. Verino, Scalpers y Protocolo fueron los elegidos. Algunos de estos modelos iban con trucos de magia incluidos y otros con forros rojos bordados. La colaboración con Jorge Blass y el coreógrafo John O´Brien para esa parte tan importante fue exhaustiva. Y por su parte, Dani Rovira siempre colaboró y facilitó cada uno de los contratiempos que fueron surgiendo. Durante todo el proceso, el showroom de la Academia se convirtió a en un hervidero por el que pasaron actrices, actores, directores, representantes, estilistas, presentadores, reporteros, programas de radio y televisión y hasta cámaras de documentales.

Una locura que no hubiera podido sobrellevar sin la ayuda de mis queridas Laura Cortés, como jefa de vestuario, Estrella Carrasco, como ayudante, e Ionela en su labor de sastra. Eso sí, una locura maravillosa que hemos vivido codo con codo con un equipo estupendo y una Academia de Cine que nos abrió sus puertas de par en par, para hacernos sentir como en casa desde el primer momento.

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