Alberto Vázquez: “El cine de animación debería estar protegido”

La gala de la 31 edición de los Goya, de la que salió con los dos premios de animación a los que optaba; el viaje al festival que es referente mundial de la animación, Clermont-Ferrand; y el estreno de la película Psiconautas, los niños olvidados, codirigida con Pedro Rivero. Febrero ha sido un mes de intensa actividad para Alberto Vázquez, ganador de dos goyas en esta última edición, un diestro dibujante de cómic a quien el deseo de narrar historias le ha llevado al cine de animación, donde, además de ser el “padre” de los proyectos, es director, guionista y responsable de arte |

Por Chusa L. Monjas

Ilustración realizada en exclusiva por Alberto Vázquez para ‘ACADEMIA’

Alberto Vázquez es autor de los cortos Birdboy –su primer Goya–, Sangre de unicornio y Decorado –su segundo premio de la Academia, producido por Arturo Olea, Chelo Loureiro, Iván Miñambres y Nicolás Schmerkin–, que han cosechado numerosos reconocimientos dentro y fuera de nuestras fronteras, y del largometraje Psiconautas (Zircozine, Basque Films, Abrakam Estudio y La Competencia Producciones), la Mejor Película de Animación de 2016 para los académicos.

Situado en un óptimo posicionamiento profesional, el artista gallego aún es un gran desconocido para el gran público. El lápiz y el papel son las herramientas de Vázquez, que ha entrado en la animación para abordar asuntos actuales y realistas.

 

Ha hecho historia con este doble Goya ¿qué sensación tiene?

Estoy muy contento, han sido días muy bonitos y emocionantes. Ahora ya preparando el siguiente proyecto.

¿Dónde ha colocado los premios, cerca del Goya por
Birdboy?

Pues no. Están en casa de mis padres.


Psiconautas
se estrenó el 24 de febrero, ¿confía en el efecto Goya?

Sin duda el Goya es la mejor promoción que puedes obtener en España. Esperamos que ayude a tener mejor distribución.


Mirar a su pasado le ha funcionado.
Decorado surgió a partir de unas historias cortas suyas y Psiconautas se basa en una de sus novelas gráficas.

Son puntos de partida para desarrollar ideas. En el cómic siempre intenté tener un universo y lo he trasladado al lenguaje cinematográfico. Son dos medios diferentes, cada uno con su particularidades y su lenguaje propio.


Es incondicional del 2D, ¿qué le ofrece este formato? ¿Probará algún día el 3D?

No es que sea incondicional, es que el 2D es el dibujo. Todos dibujamos en 2D en papel ya que es el lenguaje del dibujo. También la gente que hace 3D dibuja en 2D.

Vengo del mundo de la ilustración y del cómic, con lo que lo natural es que siga trabajando en animación tradicional. Aunque estamos hablando de técnica, porque en realidad lo que importa es la historia que haya detrás, no la técnica.


¿Hasta dónde le gustaría llegar con la animación?

Creo que he superado cualquier expectativa que pudiera tener cuando empecé, hace 7 años. Me siento satisfecho ya y lo que deseo es seguir viviendo de esto siendo libre creativamente.


¿Cómo definiría a los personajes de su universo animado?

Animales antropomorfos que protagonizan antifábulas.


¿Cómo evalúa el cine de animación en nuestro país?

Hay grandes profesionales, pero muchos emigran para trabajar en producciones extranjeras. No hay muchas empresas ni incentivos fiscales para que haya inversiones privadas y las ayudas al cine por parte del Estado también son muy pequeñas. No pinta muy bien la cosa.

La animación es un arte, pero también una industria que proporciona beneficios y puestos de trabajo duraderos. Debería ser protegida ya que existe mucho talento.


¿En qué vehículo se siente más cómodo, en el largo o en el corto?

Me gustan los dos por igual. Para mí no existen diferencias porque ambos son películas.


¿Qué será lo próximo, un largometraje o un corto?

Estoy trabajando en Unicorn Wars, una película bélica entre los ositos y los unicornios. Es un cruce entre Apocalypse Now y Bambi.

No solo hace películas para un público adulto, sino que sus historias son de autor y abordan temas complejos, ¿se siente un francotirador en el mundo de la animación?

Animadores independientes somos pocos, pero no soy el único. Nos juntamos en festivales como Animac de Lleida o el 3DWire en Segovia.

 

Primos casi hermanos

 


El cómic y las ilustraciones para prensa fueron su primer amor, ¿cómo influye el cómic en sus trabajos cinematográficos?

Bastante. Tengo tendencia a utilizar y aplicar el recurso narrativo por excelencia del cómic: la elipsis temporal. Al mismo tiempo hago los storyboards de mis películas, que es algo parecido al cómic, por lo que no tengo nunca la sensación de haber dejado de ser dibujante.

El cómic me permitió desarrollar un universo propio, investigar en mi subconsciente y dejar salir todas esas ideas y personajes, que son fantasía, pero con un pie en la realidad.

¿Cómo definiría la relación entre el cómic y el cine de animación?

Dos primos que se llevan bien.


¿Cúal es su proceso para hacer películas de animación?

Muy largo. Guión, storyboard, animática, diseño de personajes, diseño de fondos, grabación de voces… Esto es la preproducción.

Luego viene la producción, que es la animación, diseño sonoro y hacer todos los fondos e iluminación, y luego el montaje, sonido, etalonaje, etc… Lo peor es que tengo que estar en todas las fases revisando.


Dibujante, director de cine, ilustrador, fabulador, ¿con qué término se queda?

Dibujante, ya que lo engloba todo.


En el cine, ¿cómo les ven a los que se dedican a la animación?

Pues hay de todo. En festivales pequeños y de cine de autor es considerada como un lenguaje más para contar historias. Sin diferencias.


Para usted, ¿qué requisito es imprescindible para hacer animación?

Amor por el dibujo.


¿Ha pensado dirigir en imagen real?

No.

 

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