“Mi carrera es una sucesión de cosas
que no estaban previstas”

enero 17, 2017 31 Edición · · ·

Ana Belén, Goya de Honor 2017, atendió a los medios en la Academia de Cine

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Foto: ©Alberto Ortega

 

A pocas semanas de recibir el Goya de Honor el próximo 4 de febrero, Ana Belén se acercó a la sede de la Academia de Cine para compartir el “bucle de emociones” que le embargó cuando conoció que iba a recibir el galardón. Este “premio de todos sus compañeros, que pretende decirte lo mucho que te queremos”, en palabras de la presidenta de la institución Yvonne Blake, la intérprete lo recibe con un convencimiento que parafrasea aquella película de Manuel Gómez Pereira: “El cine siempre vale la pena”.

“Tenía una llamada de la Academia y pensé: ‘si no hay elecciones y tenemos presidenta, ¿que será?’. Yvonne me informó de que la Junta Directiva se había reunido y había decidido darme el Goya de Honor por unanimidad”, contó Ana Belén, que se acordó en ese momento “de toda la gente que me ha ayudado a lo largo de mi vida. Sobre todo, de aquellos que ya no están con nosotros y que me han dejado sus enseñanzas como interprete y persona”.

De Zampo y yo, donde conoció al su gran maestro, Miguel Narros, a La reina de España, su última aparición en la gran pantalla, Ana Belén desgranó su carrera, en la que decidió conscientemente “separar la persona actriz de la profesional cantante” y en la que siempre que ha podido ha dicho sí al celuloide –“si me dicen ven, lo dejo todo”–.

Cree que en este camino que le ha llevado al máximo galardón de nuestro cine, los proyectos imprevistos han sido determinantes. “Me acuerdo de que fue a mi casa un 24 de diciembre Jaime de Armiñán a contarme la historia de El amor del capitán Brando porque se les había caído la actriz. Y el 26 estaba rodando”, rememoró esta artista total, que aseguró que “una no trabaja para recibir premios, sino por una pasión, un tesón, una necesidad de conocimiento”.

El cine vale la pena

Cuando recoja el único premio seguro en la gala de los Goya intentará que su discurso sea “corto. Aunque uno a veces no puede controlar las emociones”. Y reivindicará a “muchos compañeros actores que me han acompañado durante mi carrera”.

Trece años ha estado inmersa en la música y el teatro, sin que le llegara ningún proyecto cinematográfico, un medio en el que confiesa sentirse muy a gusto. “Me encanta la relación que se establece entre los que participamos durante los rodajes”, afirmó Ana Belén, que resaltó la gran evolución de nuestra industria desde aquella primera gala de los Goya “fruto del entusiasmo de un grupo de personas” a la dimensión actual de los galardones.

“El cine español ha aprendido a contar historias muy diferentes y personales. Hay miradas variadas sobre muchos temas. Tenemos muy buenos guionistas, directores, intérpretes… y un problema muy importante: la financiación”, destacó.

Lejos de ver este premio como un punto y final a su trayectoria, Ana Belén dijo sentirse llena de energía para continuar. “Me apetecería cualquier película que me ofrecieran, sobre todo una donde pudiera desarrollar un personaje rico, con muchas aristas. Me gustaría que me ofrecieran personajes como los que suelen hacer los hombres”, manifestó.

Una puerta abierta a todos los proyectos que le quedan por venir a este Goya de Honor, entre ellos, el soñado de ponerse bajo la dirección de Almodóvar –“con el que he estado a punto de trabajar en dos ocasiones que finalmente no salieron”–.

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