Los nominados Antonio de la Torre, Luis Zahera, Ana Wagener y Francisco Reyes, vistos por su director Rodrigo Sorogoyen 

Foto: ©Julio Vergne


Por Rodrigo Sorogoyen

Cuando Isabel Peña y yo escribíamos El reino, fantaseábamos con los actores que finalmente encarnarían a los personajes de nuestra historia. Sabíamos que interpretar a personajes que vemos todos los días en el telediario, sin caer en la caricatura ni el cliché, no era tarea fácil.

Teníamos que encontrar a unos profesionales que tuvieran el suficiente carisma y talento como para interpretar a esos seres que todos tenemos en el imaginario colectivo de manera realista y creíble. Y nos esforzamos en conseguirlo.

Que el espectador entrase en la historia y no viera a personajes sino a personas era nuestro principal objetivo. Que los actores no hicieran “de malos”, solo por el hecho de que fueran a encarnar a posibles corruptos o a posibles imputados, a personas que la opinión pública tiene en el punto de mira, fue el mantra a seguir en el cásting y en los ensayos y rodaje.

Puedo decir finalmente que estoy totalmente satisfecho con la totalidad del elenco de la película y por fortuna la Academia ha decidido valorar concretamente a cuatro de ellos.

Antonio de la Torre. Trabajar con Antonio de la Torre significa estar a prueba constantemente. Estar alerta para no defraudarle, para que no te pille en un renuncio. Es una máquina de emociones a la que hay que seguirle el ritmo. Su talento no descansa.

He experimentado esa sensación en Que Dios nos perdone y sobretodo en El reino, donde está en todas y cada una de las escenas de la película.

He acabado exhausto y enamorado de este actor, compañero y amigo al que debo tanto y que si hace algo, sea lo que sea, lo hace de verdad, sin filtros, dando todo lo que tiene, agotándose cada jornada y volviendo al cien por cien a la jornada siguiente.

Antonio trabaja eligiendo una idea que le convenza (o nos convenza). Cuando llega a esa idea, ya sabe lo que tiene que hacer en el set. No se desviará de ella nunca.

Esa idea germina en él y crece dentro hasta que se apodera de su cuerpo y de su alma, y ya es el personaje.

En El reino, tuvo y tuvimos que vernos con muchas personas que pertenecen al mundo que queríamos retratar (políticos, periodistas, jueces y algún que otro imputado). De esos encuentros nació la idea que él buscaba (buscábamos) y de esa idea creció en él Manuel López Vidal, el personaje que, espero, le permita ganar su primer premio Goya a Mejor Actor Protagonista.

Ana Wagener. Creo que Ana Wagener no podría ser otra cosa que actriz. Es una afirmación totalmente imprudente, pues personalmente no tengo una relación tan íntima como para saber esto. Pero las dos veces que he tenido la suerte de trabajar con ella me han bastado para llegar a esa conclusión.

Es una profesional de la actuación. Es su oficio y su vida. El rigor, el amor, la concentración y el respeto que derrocha en todos sus trabajos son prueba de ello.

Para mí tener a Ana Wagener en el elenco de El reino significa ir al set con la tranquilidad de que la jornada no saldrá bien, saldrá mucho mejor que bien.

Pocas actrices (y actores) son capaces de, en solo tres escenas, componer un personaje que se queda grabado en el espectador después de una película de 130 minutos donde aparecen más de cincuenta actores. Ana ha conseguido exactamente eso, algo al alcance de muy pocos. Está nominada a Mejor Actriz de Reparto con tan solo nueve minutos en pantalla. Y sé que tiene muchas posibilidades de llevárselo.

Foto: ©Julio Vergne

Luis Zahera. Quiero a Luis Zahera en todas mis películas. Pagaría lo que fuera (que él no me oiga) porque estuviera en todas y cada una de ellas.

Luis es caos, es locura y es genio. No hay nadie como él. Uno no sabe lo que se va a encontrar cuando se oye “acción”. Hace del rodaje una aventura.

Mi experiencia con él ha sido siempre estupenda, su genio y su caos han enriquecido enormemente al personaje que le habíamos brindado. Y claro, no solo al personaje en sí, sino también al resultado y devenir de la propia escena.

Asusta, igual que todo lo que merece la pena.

Es un roba-escenas sin igual.

Cuando lo descubrí en El concursante (Rodrigo Cortés, 2007) ya supe que era un actor único y que en un futuro tenía que trabajar con él.

‘La escena del balcón’, como todo el mundo la llama cuando me hablan de ella, es una prueba indudable de ello y es, estoy seguro, la razón por la que los académicos han decidido que esté entre los cuatro nominados a Mejor Actor de Reparto.

Francisco Reyes. Cuando Francisco Reyes entra en una habitación, todo el mundo se gira para mirarlo. No tanto por sus casi dos metros de altura, sino porque la mirada que tiene, el porte y su tempo son de otro mundo. Alguien tan especial como él tenía que ser actor.

Pero una de las grandes cualidades de Fran es que él no se considera así de especial.

Él trabaja pensando que es un tipo normal, sin conocer todo el potencial que tiene.

Cuando lo descubre, estamos ante uno de los mejores actores de este país.

Mientras, disfrutemos de este tierno hombre enorme, que con su depurada técnica y sorprendente sensibilidad es capaz crear personajes únicos que eclipsan al que tiene al lado.

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