Las familias de Asghar Farhadi

Foto: Teresa Isasi

¿Qué tiene el cine de Asghar Farhadi para que Hollywood lo haya distinguido dos veces? Este iraní no solo ha conseguido el primer Oscar para una República Islámica (Nader y Simin, una separación), sino que repitió galardón (El viajante), aunque el segundo no lo recogió por la política migratoria de Trump.

Por Chusa L. Monjas

La sensibilidad y creatividad con la que se relaciona con sus intérpretes, la oportunidad que da a sus personajes de defender su comportamiento, escribir con el corazón historias circulares, su capacidad para abordar la complejidad de entender lo que ocurre y de entendernos, ir más allá de las fronteras geográficas y culturales con sus películas… Son algunos de los méritos de este director y guionista que se siente “sentimentalmente y psicológicamente” muy unido a los españoles, tanto que quiere volver a rodar en nuestro país, escenario de Todos lo saben, que le ha valido sus primeras nominaciones, ocho, a los Goya de la Academia de Cine, de cuya Fundación es Patrono de Honor. El maestro persa confesó que no se esperaba la proposición “que me ha hecho sentir parte de la familia del cine español”. La familia es crucial en la filmografía del que es uno de los cineastas más importantes de su país y que ha sido capaz de dar un giro a la idea que se tenía de la cinematografía iraní, al cautivar al cinéfilo pero también al espectador medio. A Farhadi le gusta hacer películas sobre la familia, un argumento que le hace sentir más cerca al público, “porque todos tenemos esa experiencia. La familia es una herramienta para expresar lo que quiero decir. Es como el mar, vas al fondo y siempre hay algo que sacar y mostrar. Cuando desvelas sus secretos y misterios, esos descubrimientos no se limitan solo al ámbito familiar, es una reflexión más amplia de la sociedad”. Y empezamos por la suya, que no se opuso a su decisión de dedicarse al cine, “aunque sospecho que en el fondo no estaban de acuerdo, pero nunca me lo hicieron saber y me apoyaron”, ha confesado el que es una de las personas más influyentes del mundo –hace unos años la revista ‘Time’ le incluyó en su lista de los más destacados del planeta–.

Retratos domésticos para reflexionar sobre emociones universales (la hipocresía, la doble moral, la culpabilidad, la venganza, los secretos…) en A propósito de Elly, Nader y Simin, una separación, El pasado, El viajante y Todos lo saben, cinco de los ocho filmes que hasta ahora ha firmado este creador que no habla ni inglés ni español, y no le da vértigo rodar en otras lenguas. “Los directores hablamos mucho con los actores y, a veces, pueden surgir malentendidos. Cuando no conozco el idioma, me fijo más en los ojos, los gestos, los comportamientos…”, ha manifestado el también director de teatro, un medio que ha influido en su estilo cinematográfico y para el que está pensando en una obra de Lorca.

Penélope Cruz, Javier Bardem, Bárbara Lennie y Ricardo Darín, Eduard Fernández, Elvira Mínguez e Inma Cuesta son los miembros del último clan de este apasionado de los clásicos. Una familia española en la que hay intrigas, sospechas, rumores y un secreto que marca el curso de los acontecimientos.

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