Una historia que debía contar

Foto: ©Miguel Córdoba

Por Carlota Pereda |

 

Extremadura. Agosto. Calor asfixiante. En la piscina, una adolescente solitaria y yo. Me dio por pensar: ¿qué hace aquí? ¿Por qué baja sola, en la hora de máximo calor? La respuesta está en nuestro cortometraje, Cerdita.

La historia de esta niña se convirtió en una historia que debía contar. Por eso nos dedicamos a esto, ¿no?, por nuestra necesidad de contar historias que nos conmueven por un motivo u otro, en el formato que sea.

Así empezó la vida de Sara. Escribí el guión y llamé a Mario Madueño, que quería que nos centrásemos en la peli de Las rubias, nuestro siguiente proyecto. Hasta que escuchó la historia de Sara y decidió contarla. Luis Ángel Ramírez, de IMVAL, también cayó en las redes de Sara. Empezamos a movernos.

Lo más difícil era encontrar una actriz capaz de afrontar la violencia y la crudeza de nuestra apuesta. Por suerte existe Laura Galán, con su talento y valentía. Esa valentía que es la de miles de personas que siguen adelante en situaciones como la de Sara.

Tras ella llegaron Elisabet Casanovas, Mireia Villapuig, Paco Hidalgo, Sara Barroso, Alejandro Chaparro, Pascual Laborda y Jorge Elorza que, con amor y coraje, se prepararon para dar carne y vida a mis personajes para todos nosotros.

Alberto Valcárcel me llamaba desde los platós de Nadie quiere la noche o Superlópez, con nuevas ideas para nuestra Sara. Rita Noriega, directora de foto, casi se nos desmaya buscando la localización perfecta el día de más calor del verano. Nacho Arenas (Goya por El desconocido), David Pelegrín, Dani Higueras, Jordi Jiménez, Pigmento (todos con un Emmy por La casa de papel) leían versión tras versión, como si fueran capítulos de su serie. Leire Loperena, María Gómez Lou, Sara San Martín, Eduardo Gutierrez, las Agoraphobia… todos profesionales que se volcaron en contar esta historia de una chica que sufre bullying. No acudieron solo porque les llamé yo. Acudieron porque nuestra historia, fuera larga o corta, debía ser contada. Lo sé porque viví el silencio brutal en las secuencias más tensas y vi la rabia en la cara de Daniel Herranz, nuestro script, y su emoción genuina ante la interpretación de nuestras actrices.

Así se formó el #EquipoCerdo, un equipo que creía en la fuerza de nuestra historia, un equipo enamorado del cine en todos sus formatos.

Y, un fin de semana de septiembre, partimos a Villanueva de la Vera desde todos los puntos de nuestra península para contar juntos la historia de Sara, y cómo el largo camino a casa cambia su vida para siempre. Es posible que, gracias a la Academia, también haya cambiado un poco la nuestra.

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